la caja.el regalo

noviembre 13, 2007

Nunca había sentido algo así al tener algo sagrado entre mis manos.

He podido sentir tu amor a través de los tiempos y de los mundos.

Respiración.

Tacto.

Latidos .Vuestra.

Cerca.

Por siempre gracias.

El único sito dónde me sentí a salvo.

Dónde me salvé.

A diario y siempre.

La niña que fuí y la mujer que sueño ser.

Tú.

l

mirando.al cielo.que.no.hay

noviembre 11, 2007

¿sabes?

fue ayer

cuando

ojos que tuve ya no vieron

más ni dónde

porque se hacían grises las miradas

y apenas vi  azul sobre las culpas

que trataban plazos contratos acuerdos lisonjas

que no llegaban

a respirarle  al mundo

que no podían

dar aire

a bocanadas

a esta Tierra

l

microcosmos

noviembre 11, 2007

“…con el paso del tiempo veo que no soy mejor, que soy un poco peor incluso, porque yo ví siempre las cosas con mayor claridad que ellos y, sin embargo, seguí siendo incapaz de cambiar mi vida.” Henry Miller. Trópico de Capricornio.

A menudo, cuando era niña, mi madre solía decirme que no tenía los pies en la tierra. Eso me preocupaba enormemente porque pensaba que si no podía mantenerme fija en la tierra, con toda probabilidad antes o después saldría volando, despedida en una ráfaga de viento.

Como niña ojerosa, pálida y delgadísima que era ,llegué a la conclusión de que todo el problema se reducía a una cuestión de peso. Así pues, decidí que lo más práctico sería llenarme los bolsillos de piedras. Y así caminaba yo, contenta y confiada,con los bolsillos repletos de cantos rodados, guiñándole un ojo al viento porque sabía que no podría llevarme.

Cuando crecí, comprendí que ya no me hacían falta piedras para no volar.

Mi tendencia a no tener los pies en la tierra persiste, pero ahora, que conozco bien adónde me lleva ese viento, también he encontrado la forma más fácil de llenarme los bolsillos.

Vivimos inevitablemente en un microcosmos personal, cuyo centro geográfico es invariablemente nuestro ombligo.En este mundo a medida nos sentimos seguros, y confortablemente sordos, ajenos a cualquier gravitación fuera de nuestro cosmo.El paso desde esa cálida inmanencia a la íncomoda trascendencia es doloroso. Por eso la mayoría lo evita, se concentran en las pequeñas tretas y audacias que gesta nuestro minimundo personal para hacernos permanecer entretenidos (sufrientes o enamorados,estresados, cansados, divertidos, o borrachos) para que no haya posibilidad ninguna de que se nos lleve algún viento.

Desde la infancia ha sido difícil para mí, mantenerme en este microcosmos. Para suerte o desgracia tengo una enorme tendencia al vuelo sin motor y fácilmente me arrastra el viento.

Pero el lugar dónde te lleva el viento duele. Te hace sangrar.

Por eso, todos los días, rigurosamente lleno mis bolsillos de rutina. La rutina pesa tanto que deja mis pies bien fijos al suelo.Me permite sobrevivir. Y no me pregunto entonces por el sentido de la vida, no me culpo por mi planeta devastado, no miro el cielo que no hay, no oigo los gritos del hambre ni la guerra. Y no hago nada.

Cuando algún día me descuido y no me protege la rutina, me encuentro asomada al mundo que hiere. Y me interroga.

Mi mundo me mira sangrando, doliente,agonizante, preguntándome en una súplica por qué sigo llenando mis bolsillos.

l

centro

noviembre 7, 2007

volví

a la mirada que dejaste en cada cosa

al perezoso trazo de mis huellas

regresé

a las ausencias de ir por casa

a transitarme de recuerdo

a la melancolía chorreante de tu acera

.

.

.

.

.

mirándote

en el hueco que delira tu barbilla.

.

.

.

.

solo desde entonces ahora

que no te hablo

que no sueno a nada

ni me nombras como un país lejano

ni me descifras

ni ocurro

ahora sin dónde ni mejillas

he vuelto

al ángulo enfermizo de tu risa

al calor de silueta intacta

que dejaste

a buscarla

en el incauto instante de un segundo

en las lágrimas

interrogando a mis zapatos
buscando

pasos

que ya no damos

exiliados forzosos de calles

en las que ya no estamos

l

le voyeur

noviembre 5, 2007

Siempre atenta. No hay nada que escape a su mirada. Si la sorprendes,si siente que la has descubierto, arquea una ceja a lo Garbo y se ríe a carcajadas. Entonces estás perdido. Su risa te envuelve como los cantos de las sirenas a Ulises. Ella luego encojerá los hombros a modo de disculpa y volverá a sonreír, para que no se te olvide que puede volver a cantarte cuando quiera.

Toma café con leche y poco azúcar. Se sienta sola en una mesa apartada, cruza las piernas, remueve fugazmente la cuchara.

A veces su mirada parece perdida, pero no lo está. Simplemente planea sobre las cosas, otea el horizonte paseante de octubre en cualquier calle, investiga, hasta que se posa de nuevo en algún sitio.

Entonces se ilumina de nuevo. Y las comisuras de sus labios esbozan una leve sonrisa. Como en un ritual, acaricia un mechón del rizado pelo. Luego, en un solo gesto se recoge los rizos, y apoya su cabeza entre las manos. Allí puede pasar horas y horas, hasta que anochece.

Y allí la observo yo, horas y horas, preguntándome en qué preciso momento comenzó a formar parte de mis sueños.

l

chad

noviembre 5, 2007

duele

pero acaso no

es sólo que

duele

sino

más

que ahoga

y lágrimas

y no saber que hacer con una herida

y la justicia

es la palabra

que pesa más que el mundo

l

batalla

noviembre 5, 2007

te tengo casi dicho que

no soy lo que pensabas

que ya

no hago guaridas bajo pestañas

ni quiero perdonarte

sí y siempre

y tú

que puedes todo cuando no te das cuenta

que las cosas que aprendiste de niño

son ultrajes

que tiendes y a tientas yo recojo

para besarte

incendiar las corbatas

tenderte despacito

jugarte por casi nada

bajo las sábanas

en un trozo de almuerzo de batalla vencida

de expiación que culpa

de suerte

de reconocimiento tácito

de cerraduras

de pactos sin palabras

l

una canción y yo

noviembre 5, 2007

una canción y tú- escribiste

y era cierto

y ahora si la escucho

no me pongo zapatos

ni despego

no escucho casi nada

porque ves si era verdad, pero mira si era verdad entonces dime que hago yo aquí sin manos

de puntillas sobre filos de nombres

arrastrando melancolía en bolos de rescate

doblando esquinas imaginarias

besando el hueco del beso en el aire

aguantando la culpa en el grito

perdida en los transportes públicos

dormida en las amnistías

no viendole

borracha de rutina en vaso de plástico

apretando el azúcar en los puños

no caminando un paso

abrazada a ti

l

una verdad

noviembre 5, 2007

Miro mis luces azules y siento, que queda ya un poco menos de tiempo para la vida que soñé.

Y eso no es porque me ronde la tristeza, los días sean cortos,o a mis planes de cuaderno de cuadrícula les haya hecho aguas las horas.

Es sólo porque es verdad.

l