le voyeur

noviembre 5, 2007

Siempre atenta. No hay nada que escape a su mirada. Si la sorprendes,si siente que la has descubierto, arquea una ceja a lo Garbo y se ríe a carcajadas. Entonces estás perdido. Su risa te envuelve como los cantos de las sirenas a Ulises. Ella luego encojerá los hombros a modo de disculpa y volverá a sonreír, para que no se te olvide que puede volver a cantarte cuando quiera.

Toma café con leche y poco azúcar. Se sienta sola en una mesa apartada, cruza las piernas, remueve fugazmente la cuchara.

A veces su mirada parece perdida, pero no lo está. Simplemente planea sobre las cosas, otea el horizonte paseante de octubre en cualquier calle, investiga, hasta que se posa de nuevo en algún sitio.

Entonces se ilumina de nuevo. Y las comisuras de sus labios esbozan una leve sonrisa. Como en un ritual, acaricia un mechón del rizado pelo. Luego, en un solo gesto se recoge los rizos, y apoya su cabeza entre las manos. Allí puede pasar horas y horas, hasta que anochece.

Y allí la observo yo, horas y horas, preguntándome en qué preciso momento comenzó a formar parte de mis sueños.

l

Anuncios

Una respuesta to “le voyeur”

  1. Rq said

    Sí…y no…y sí…pero no…pero sí que se parece…y la realidad parece que devora a la ficción…¡qué miedo de espejismo!
    Pluma certera, exquisita grafía…por fin vuelves…por fin…
    Quítame lo que quieras, pero no me quites tus letras…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: