el día siguiente

octubre 21, 2008

Y es, con los pies en la orilla, y a deshora. Con la culpa de la funambulista y el recetario de las improcedencias conocidas. Con toda la sordera de un desfile dónde se pierde un niño y es de noche; y dónde siempre hay un pájaro que muere atropellado entre las multitudes.

Y soy, de nuevo sin partidas ni embalaje, el mar secándose extendido en mi rodilla, los dedos trazando la sílaba en un labio, las indicaciones desprovistas de semáforos.

Y así, recorro la ciudad desnuda y con los huesos, colocándome la inercia y la corbata dónde nadie me ve.

Procuro contar despacio hasta diez y sumar cientos.

La irremediable manía de borrarme en los recordatorios

Y así, respiro, despeinándote otra vez, haciendo mundos.

Buscándome la paz en la demencia, del cruce inexacto de noviembre, con las conjugaciones de tu nombre

l

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5 comentarios to “el día siguiente”

  1. aotxoa said

    Hola, me gusta cómo escribes! Leeré más en cuanto pueda…

    Saludos!

  2. la maga said

    Gracias aotxoa, vuelve cuando quieras!
    besos

  3. Deckard said

    Paz, conflicto, demencia, cordura, al fin y al cabo conceptos humanos. La paz de espiritu es como un pequeño fuego fatuo, cuanto más fuerza pongamos en alcanzarla, más rapidamente huye de nosotros.

  4. la maga said

    Sí, es así querido Deckar, la vida se va haciendo a cada paso, y las grandes tempestades amanecen,a pesar de todo..

  5. Adolfo Ochoa said

    sí, es =
    buenas noches maga

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