Ella

octubre 13, 2008

Ella no para ni un instante, nos tiene locos porque no podemos dejar de mirarla. Realmente nunca hemos podido dejar de hacerlo, porque siempre que ella revolotea a tu alrededor, la mirada inquieta que te descubre, no puede dejar de posarse en sus vaivenes.

Es preciosa, porque tiene perfilados los ojos con el matiz suave de los sueños cumplidos, los labios, con las palabras por fin pronunciadas y los deberes hechos, en la cuadrícula exacta de un deseo.

Hoy hablaba sin cesar, como a menudo, pero era distinto. El mentón, inquietantemente rígido tras sus palabras, los labios pellizcados constatemente por sus dedos ágiles, los ojos traduciendo un lenguaje arraigado de entrañas, impronunciable a veces, sujeto a acentos de épocas dolorosamente incautas.

En sus brazos, delgados, musculados, suavente insistentes, un impulso que provoca una tensión mantenida por el tiempo y las vidas injustas.

Todo lo ha contado ella. Todo. Dejando escapar a veces, una sonrisa tenúe, de rescate. Siendo como siempre irremediablemente concesiva, perdonándolo todo, apretando los puños, jadeante y hermosa.

Eres tan fuerte, eres la certidumbre de los pasos inciertos, eres la luz que toca los prodigios, el rescate a tiempo de un milagro

Tocarte a tí, es ponerse en pie y buscar el comienzo.

Porque llevas la vida a todo lo que tocas.

Gracias por las horas y los días. Gracias por el milagro.

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elliot

octubre 12, 2008

Ahora está tumbado a los pies de mi cama.

Bocarriba.

Sujeta una pelota de colores que ha rescatado de algún sitio de esta casa enorme.

Es el ser más maravilloso del mundo

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otrasformasdehuir I

octubre 12, 2008

el país dónde estás

dónde has escrito la palabra lejos

y te sitúa nómada y exhausto

el país dónde estás

que te devuelve tu imagen en un pulso

tal vez mas libre y más peinada

pero definitivamente fuera

el país dónde estás

que te acicala la huída y la salida

que te propone sin memoria

o arma arrojadiza

el país dónde estás

que no te conoce

que nada sabe de tí ni de tu nuca

el país dónde estás

te está teniendo demasiado

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La piscina

octubre 12, 2008

Donde está ahora mi casa, hay una piscina que me recuerda, lo mojado que es el invierno tantas veces.

La piscina está bajo la ventana de mi habitación en prácticas.

Es una piscina medianita, cuadrada, con una profundidad inexacta siempre que la mida yo desde la linea imaginaria que se extiende desde mis ojos hasta su superficie.

Es una piscina que me recuerda a otra piscina que ví, o soñé, o se instaló para sucederse ahora en mi cabeza.

El caso es que la piscina era antes de que yo la pudiera encontrar bajo mi nueva ventana.

En esa visión, ese sueño, o esa sorpresa, la piscina estaba rodeada de un bosque húmedo y creciente que respiraba ruidosamente.

Era una piscina habitada.

Desde mi cama de 90 y apoyándome un poco sobre mi mesa puedo ver la piscina sin levantarme. Así, puedo mirarla sin sobresaltos y despistando la sensación de ser una intrusa en esa vida que sucede bajo mi ventana.

Hoy ha llovido durante todo el día, y la tormenta ha sucedido al aguacero y la piscina está inundada y me preocupa.

Yo escuchaba el nuevo hallazgo del agua sobre el agua, el tin, ti, ti, tin, de la gota de lluvia capturada. El abrazo de acogida a la nueva postura horizontal que recibía, la lluvia obstinada y vertical.

Y así todo el día.

Y esta noche, recuerdo el sonido amortiguado, ensordecedor, de la inmersión. Recuerdo el sonido inquietante y absoluto que se esparce cuando sumerges la cabeza en el agua de la bañera y te quedas quieto y templado, como un ahogado.

Es una forma de cruzar mundos.

Y hoy..

Todo ese ruido, toda esta lluvia..

¿Qué será de esa pobre gente de la piscina, allí, bajo las horas, lloviendo lluvia?

¿Qué será de esa pobre gente, allí, tan irrescatable y tan húmeda?

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nota

octubre 6, 2008

desde aquí voy a decirte

que sí,

que no me absuelvo

del daño que te hice

pero pérdoname si ya no soy tan mala

o no me lo creo

o encuentro un lugar en mí dónde no hay eco

porque ya sé mirar de frente

no tengo que ocultar ningún desastre

te llevo dónde voy

porque me lates

porque sólo me importa lo que yo sé de mí

y los demás no ocurren con la lluvia

y existen y son

y voy a celebrarlo

porque te llevo porque quiero

porque soy la tierra invadida que he elegido

porque te llevo conmigo y no me pesas

y remonto, por el río navegable de tu nombre

gracias a tí,

voy en jarras a todo lo que duele

no me reservo para una cena íntima

no guardo el vino de las celebraciones

me doy como la sílaba

dónde comienza un libro

no dejaré de sonreir

mientras te espero,

no voy a perderme los preámbulos

no voy a remediar

ni remediarme

Granada

octubre 2, 2008

Voy a volver a Granada.

Voy a volver allí y nada será igual.

Voy a Granada porque mis amigos quieren perderse un rato entre humo, café y versos. Porque hace tiempo que no tenemos suficiente tiempo para contarnos, y que las palabras y los trozos de invierno acumulados en los viejos resortes de hueso, salgan a bocanadas.

Porque solo ellos saben explicarme algunas cosas de laura que yo no entiendo. Y me dibujan la risa, si les hago pucheros, o me calientan las manos si no sé madrugar, o si me asusta el ruido, o las corbatas, me perdonan la sopa y sólo hay postre.

Y vamos allí, al Bagdag, a contar entrañitas, a despeinarnos, a ligarnos la musa. A enseñar la blonda de las medias a la noche. A compartir algunos tragos tristes. A bailar con las guapas.

Y voy y..

solo pienso en tí..

En los día azules,cuando sólo quería eternidad, cuando la vida te regala la vida.

Cuando sólo yo conocía tus manos, cuando sólo tú conocías mi nombre.

Y recuerdo sus calles, sus teterías, los pendientes de plata, las especias en los puestecillos alegres, yo parándome en todos ellos, tú sonriendo, todos esperándonos.

Los atascos en el coche, deseando el encuentro químico, esencial que acabó siendo conocer a ese amigo, que fué todo en mucho tiempo. Su silueta delgada, el pitillo siempre en la mano, la mirada extendida sobre un brillo tenaz y preciso que enmarcaba, unos ojos azules. Caminaba despacio, provocadoramente distraído, paseando una inteligencia seductora y conocida, tocándome todos los límites que se propusiera, con mi consentimiento. Así fue él, mi amigo por serlo tuyo. Pero mi amigo por ser mío, de alguna forma mío sin derecho y sin oficialismos, a partir de ese día, de ese roce fugaz y masivo,frontal siempre, deseado, de nuestras expectativas. El fué lo que yo esperaba.

Vuelvo a Granada. Y él va a estar. Con el dolor y la alegría que produce esa extraña pócima inyectable del reencuentro con quén has querido mucho y te ha dolido.

Vuelvo a Granada. Y temo y deseo su encuentro al mismo tiempo.

Porque él sabe de nosotros.

Por eso sabrá de mis ojeras, de por qué toda la ropa me queda grande, de por qué nunca serán tus ojos. De por qué sé queda el mundo tan pequeño. De todo lo que no supe hacer. De mis noches en blanco, de la culpa en barcas ancladas sin desembarques previstos, de mis lluvias, de todas las cosas que he dejado de ser porque no estás. De la vida en la otra orilla. De lo frágil que soy sin tu abrazo.

Sabrá de mí, de lo que soy ahora, más triste, más perdida, échandote de menos siempre.La que lo ha perdido todo. La culpable iremediable. La escapista de la planta diez. La suicida de intenciones. La que baila con el tiempo.

Pero me encontrará con la calma de la que no puede perder más, la que da algunos pasos, la que sabe morderse los labios y besar la herida. La que pone un pie delante de otro casi siempre. La que ha dado un estirón. Absolutamente invadida. Absolutamente habitada. Al fin y al cabo lo que siempre fuí. Ojalá sólo un caballo azul y una madrugada*. Camino con la melancolía apretada en los bolsillos, sonriente. Y la luna me mira un poquito si me guiña la noche con neones.

Vuelvo a Granada.

Y ella y yo

sólo vamos a saber echarte de menos

.

.

.

.

gracias por ese día y tantos que fueron todo día

Vuelve, abrázame, vamos los tres a recorrer sus calles, a amamantar imposibles, a morder la soga de los sueños y hacernos libres.

Te quiero.

Os quiero.

*Federico García Lorca