Conversando con Raymond Chandler

noviembre 24, 2008

El Café La Palma estaba hasta arriba y las voces y el humo se mezclaban entre la multitud como una sustancia tangible y dócil. El piano sonaba desde algún lugar impreciso. Tenía toda la prisa y todas las ganas apretadas bajo las ojeras de la noche pasada.

-Siempre que te encuentro te estás marchando de algún sitio-

-Sí-

-¿Nunca vas a quedarte?

(Y quiero decir que sí, que me gustaría besarle ahora y marcharnos, que no me importa, que ya no soy una niña ni guardo ausencias, y encender mi cigarro, exhalar despacio, dejando en la boquilla la suave marca del carmín rojo, mirarle a los ojos desde abajo, con la cabeza ligeramente inclinada hacia delante y acabar con todo)

Le sonrío. (Siempre lo hago). Me escapo de su mano, rápida. No miro atrás. (Siempre lo hago)

Él quería besarme. Yo quería ser Lauren Bacall. Y al final, sólo fue un Largo Adiós.


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no.sé.quedarme.en.ningún.sitio

l

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2 comentarios to “Conversando con Raymond Chandler”

  1. maria said

    quedarse en un sitio es peligroso…

  2. Deckard said

    Es peligroso si eres aire, porque en los sitios cerrados te viciarias, es peligroso si eres agua, porque en el mismo sitio te estancarias y pudririas. Y tú Laurita, que eres una niña de agua, una moderna ondina de bata blanca, nunca sabras quedarte en un sitio por mucho tiempo, aunque quieras hacerlo.

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