24 horas más de guardia

me estoy quedando sin espalda

no sé cuantos resis he tenido hoy

no puedo acordarme de sus nombres

pero puedo acordarme de sus ojos

y al fin ,

verme a mí, entonces..tan pequeña..

C. me cuenta cómo fueron las cosas en Tel- Aviv y yo sigo pensando en Gaza aún. Tengo que decidirme. Espera, y yo..

Tengo la suerte mayor del mundo por poder dedicarme a esto. Acaricio mi fonendo. Nunca me importaron las ojeras.

Almería me dejo casi invadida.. aún más flaca y casi rubia . Estoy experimentando una metamorfosis errónea, seguro. Miro mi trenza , mis rastas a punto de caerse, el cascabel, sobre un fondo amarillo como el carro de heno del Bosco  y me pregunto si soy yo o a dónde  coño he emigrado.) ¿Acabaré siendo Mae West, por fa, por fa, por favor??

Quiero ponerme mi gorro y mi abrigo de invierno y hacen 37 grados

Voy a formar un grupo punk

mañana cola-cao..y sopita de ajo..

Me voy a la cama..

1hora de sueño en camas móviles de enfermo antiescaras..y sesión clínica a las 8.

Y él me pregunta si volvemos a Ítaca…

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lecturas de verano

agosto 16, 2010

A veces sólo busco eso. Estallar. En algún sitio. En cualquiera.

[..]Cuando estoy en la cama, encima de ella, agarrándola el culo con las dos manos, sobre la ropa descubierta y caliente, y pienso en la película de anoche, sus brazos sobre mí, en cómo reimos ayer, desnudos en la nieve, el beso caliente del autobús, el sonido del agua de la ducha sobre su cuerpo esta mañana, en su gélida mirada azul sobre mi boca; sólo quiero acabar, echarla de la cama, porque no sé quien es, porque no sé qué hago yo aquí, sobre esa mujer extraña y perfecta, porque estoy absolutamente fuera y absolutamente muerto. Porque no siento nada y no tengo alma. Y la rabia es lo único que importa. Y el perro que soy sólo huele a esa rabia, y se convierte sólo en eso, en el estallido que se ahoga en un grito que rompe, por fin, la copa. Y ella pregunta entonces-  has acabado  cariño?.

Y yo sólo pienso entonces, tiritando, babeando y obseso, dónde está ella. Ella, la otra. La gran puta. Miro a la mujer que gime bajo mi polla y sólo pienso en la otra, la puta, la ladrona, la única. Asomarse al alma. Tocarla. Matarla. Estallar. En algún sitio. Ser nada al fin. Darte cuenta de que si alguna vez vieron tu alma, se la llevaron. Dónde está la jodida postura flexible. Dónde esta ella. Sólo quiero correrme en un sitio cálido y morir de risa. La gran puta. La ladrona.[..]  En  qué perdido antro se hace el intercambio?[..] ¿Dónde está el jodido lugar, el contenedor del mundo[..]dónde se vende el alma para comprar olvido?

L. Ulises. El uso horizontal

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Puedo presumir de poco, porque todo lo que toco se rompe

te presté un corazón loco, que se dobla con el viento y se rompe

Andrés Calamaro

 Xoel López (Deluxe) Iván y Amaro Ferreiro versión( y unos amiguillos de un coche rojo a los coros)

Sobre las 8 y media Madrid me echaba de menos demasiado. Llueve un poco. Y huele a tierra mojada. Y a tormentón de verano y me sube la moral y el vestido cuando abro el maletero. Estoy descalza en la calle y tengo ganas de gritar un poquito de alegría. Mi coche me hace ojitos aparcado en la entrada. Ha pasado calorcito, el pobre. Tengo una rotura fibrilar en el biceps femoral izquierdo. Ahora sé que tengo 34 y que ciertos movimientos en los desfiladeros marítimos pasan facturita. Me arrastro hasta el portal-ciertamente una escena costumbrista- después de besar en la boca al citroen C4 que nos facilitado la roadmoviesureñaestivalfestivaleranosocomial. Vale, no fué el sueño de Keruac,pero casi- El Levante que soplaba caliente y cabezón  nos perdonó levemente-uff-la psicosis correspondiente y volvimos los cinco sin recurrir al canibalismo ni nada. Somos unos machotes. Me despido de mis chicos. Paz hermanos. Llego y mi casa huele a madera o.. Saco mis libros-leídos-releídos sin lamentar ninguna baja. Saco cuatro cosas sucias. Meto cuatro limpias..? Acaricio un poquito la arena que queda en mis botas.- Gracias por venirte conmigo- La arena es así de majilla. Desprendida. Generosa. Viajera. Cositas: me pierdo el sonorama, pero me voy a..ajajá..Mi editor me quiere. En septiembre el libro en la cabeza de laura se puede tocar.-ojitos de laura muy abiertos+ boca en o, que diría mi Leónidas. Aún Caleb me tiene que contar unas cositas. En una semana vuelvo al cole de mayores. Me estoy leyendo un libro que reduce notablemente mi participación en la vida social lugareña. Mi hermano tiene casa. Elliot está de vacaciones. En Octubre en Libertad 8.  Mañana en la carretera.

Me voy a Almería

Y eso es todo

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No me acostumbro

agosto 1, 2010

Tan lejos los recuerdos de días felices y extraños.
Mis viejas fotos mienten, tu pelo es más liso y claro.
Un ángel sobrevuela la tela invisible de araña,
que el tiempo puso en ellas y no logro recordar:
¿por qué esas flores raras crecen en las aceras para ti?
Volveré a cogerlas, ¿sabes?
No me acostumbro a estar sin ti.
Otra vez jugaremos a guerra en la selva,
gritando como niños, aullando en la fría niebla.
No logro acostumbrarme aún a ser adulto.
Sonríes en mis manos y no recuerdo:
¿por qué esas flores raras crecen en las aceras para ti?
Volveré a cogerlas, ¿sabes?
No me acostumbro a estar sin ti.
Volveré a esperar la noche, de pie en el oscuro rellano,
que vuelvas despeinada de los bares cerrados.
Tan lejos los recuerdos, lejos de ti en la calle,
busco en mis viejas fotos y no he logrado recordar:
¿por qué esas flores raras crecen en las aceras para ti?
Volveré a cogerlas, ¿sabes?
No me acostumbro a estar sin ti.
No, no me acostumbro;
antes del invierno estaré ahí.
Hay serios problemas, ¿sabes?
No me acostumbro a estar sin ti.
¿por qué esas flores raras crecen en las aceras para ti?
Volveré a cogerlas, ¿sabes?
No me acostumbro a estar sin ti.
Otra vez jugaremos a guerra en la selva.

El Ultimo de La Fila

El Mundo según Garp

agosto 1, 2010

..por la noche entraba a la habitación sólo para ver si sus pechos se movían rítmicamente, sólo para ver si respiraban..

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Pistas de aterrizaje

agosto 1, 2010

Conecta con ella desde el teléfono anclado en algún lugar del centro de Europa.

Ella se alegra al oirle.

Él también.

A kilómetros puede escuchar su respiración sobre los hilos telefónicos.

” No sé si soy el hombre más triste del mundo o el más afortunado, no sé si debería odiarte, no volver a mirarte a los ojos, no perdonarte, o darte las gracias. Porque te conocí he sido el más feliz y el más desgraciado de los hombres”

Se despiden.

Ella llora.

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día 30

agosto 1, 2010

La gente sufre.

Y yo, a menudo,no puedo hacer nada.

 M. G. P. Mi paciente 153. Entra por la puerta del filtro. Apenas veo su cara. El enfermero de la ambulancia me lo cuenta: Intento autólitico. Ha tomado 1o tranxilium de 50, 10 de  lorazepam, 5 valium de 10..

Es rutina y duele. Y no puedo creer que estoy escribiendo que es rutina.

 Mi enfermera le toma la tensión, pronto una perfusión de anexate y remitirá. Luego queda simplemente todo. Dar un paso.

 C. el enfermero de la sala 1 comienza a gritar y a aporrear la puerta del servicio. M. se ha encerrado allí y cuando conseguimos derribar la puerta y entrar, se está cortando las venas con sus propias llaves.

Luego queda simplemente todo.

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subir a las horas

agosto 1, 2010

Camina por la calle estrecha que lleva al museo. Piensa en como escribir esto. En los suicidios predecibles. En los otros. Se sopla el flequillo.

Sigue caminando. Acelera un poco el paso. Siempre se siente un poco extraño cuando no encuentra el rumbo o la excusa que lo ha llevado a ciertas calles o esquinas, siempre demasiado céntricas, sin puntos de fuga, sin salidas señalizadas. Solo farolas y la calurosa noche de un Agosto indeciso.

Tiene 34 años. Conoce su parte subversiva, sus consecuentes versiones, su dialéctica. Conoce muy bien sus manías, su transtorno obsesivo compulsivo, su escaso instinto de supervivencia, su implacabilidad.

Y sí, entra sin llamar y no hace falta, es cierto. Siempre esta allí. Ella vive allí, él a menudo supone que incómoda, en el piso pequeño, periférico, caluroso de su  memoria. En paz, por fin, de todos modos.

Caleb vive con otra mujer desde hace unos años. Es una buena amante. Fiel, dispuesta, bellísima. Una cara  pulida, perfecta, con altos pómulos, ojos claros intensos, pelo oscuro y salvaje, labios prominentes y solícitos. La quiere. Piensa en ella y a menudo le abruma su belleza, su inteligencia activa y la extraña facilidad con la que acontecen los días. Sin dramas. Sin destrozarse los puños golpeando al vacío. Por una vez.

Pero siempre ella. Ella. En su cabeza. En la punta de los dedos. Una boca, la tenúe luz. Una piel de tormenta. Sólo su risa. Los ojos enormes y oscuros que enmarcan un rostro aniñado que se vuelve difuso cuando él intenta enfocarla, soplar la ausencia, dibujarla. Toda esquinas, desfiladeros, precipicios. Absolutamente imperfecta, infiel, escapista. Indecisa, perdida, loca. Su sonrisa. Lo más suave que nunca tocó. Las letras en su cuerpo, su clavícula, sus venas, su espalda. Mirando por debajo de las hojas, los aviones,  la imprudencia. Siempre fronteriza y escasa. Nunca entera, nunca para él. Ya no está enamorado de ella. Pero ella y la Luna y su gesto constantemente adormecido, mirando al cielo, su sonrisa , sobre una balsa, sin llaves otra vez.-por qué será así, la vida, digo, la vida- Le espera todas las noches. Arropada en un cuarto de kilo de materia gris o roja. Imperdonable. Ella.

E. L. Caleb

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