Jota

octubre 28, 2010

Gracias

 

 

 

 

 

 

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Escribí cuando era una casi-niña casi-mujer casi un poema que hablaba un poco-poco, muy poco-o no- de mi y tenia un titulo ambiguo y bifrontal.  Entonces ya era dos y lo sabía. Laura y Laura.

Ahora que soy pequeña- J, lo soy- mucho más que entonces, mucho más que siempre no sé cúantas soy.

Somos una multitud y aunque generalmente existe un acuerdo tácito de no confrontación, es cierto que la mayoría de veces también somos rebeledes y cabezonas y solemos armar mucho ruido..y lluvia.

Estamos muy acostumbradas a caminar siempre por el filo del precipicio, a asesinar cualquier atisbo de instinto de supervivencia socarrón en cualquier gesto de melena al viento, muy decididas siempre, a morir si hiciera falta . O no.

Acomodadas siempre en las esquinas.

Las niñas  hechas de aristas.

Cuando Laura vuelve con las mejillas llenas de afueras. Laura, la otra La Imperdonable, la sabe perdonar.

Pérdoname tú, si puedes o déjame llorar y morir de estancias.

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Llévame a ver salir el sol
desde todos los portales de la luna
llévame al puerto y al malecón
cuando el cielo se nos llene de gaviotas
Alumbrando las calles oscuras
todas las estrellas que hoy durmieron solas
(desde el rompeolas me acuerdo de ti)
vuelo controlado, colgado del palo
de las banderolas
Y ahora ya no puedo prestarte mi abrigo
ni quitarte la ropa, ni sudar contigo
ni perder la calma, ni decirte las cosas
que nunca te he dicho
Y ahora ya no puedo prestarte mis alas
ni subirte la falda
ni cogerte con vicio
ahora da lo mismo reírse de todo
que llorar por nada
Llévame a ver salir el sol
cuando enrede los cabellos en tu nuca
llévame al puerto de náufragos
y a los muelles que no escuchan tus preguntas
Desatando pañuelos de bruma
hace algunas horas que perdí la suma
(desde el rompeolas me alejo de ti)
vuelo equivocado, tu voz es el viento
que rompe las olas

Quique González, Rompeolas- GS, l