otro muerto

noviembre 19, 2012

Volví a sentarme así, ya sabes, como no querían las monjas del colegio

sobre mi pie derecho

en el bordillo

dije sólo despacito

por qué he venido

y resulta

que todas las vidas que tuve

salvajemente asesinadas esparcidas

eso

Digo

sólo las cosas que debí esperar

supongo

estaba jugando con mis rizos

mientras el cuarto ardía

ahora,

bonita

tan fuerte y tan nada como si no existiera.

Eso es el viento que toca la ventana ocluida creada siempre incapaz

esa que no sabe nada que no sabe nada que no sabe nada sólo el tiempo

el mayor de mis crímenes intentando dormir en la habitación del hotel 133

y yo sentada en el suelo

escribo esto

le digo a mi abuela lo mismo de siempre

le digo

que no quiero más

y que nadie lea esto aunque no muera

De ” Los crímenes de la habitación 133″

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