la columna

noviembre 19, 2012

era verano creo y frío

yo tenía daño en los puños y en la boca

empieza por un hueso

termina en la puerta que tiembla y vacila

o acaso

en el bordillo de la acera de un hotel sin vistas y a veces mares raros

acaso

satisfecha

contemplando mi obra

que parece conclusa, ahora

la obra de mi encía y toda mi voluntad inflamada en el instante mundo

ahora

no parece bonita

y sólo

el maldito dolor de espalda por el que comenzó todo

el corazón

acaso

el corazón

De ” Los crímenes de la habitación 133″