Khalama

junio 17, 2010

Khalama en el lenguaje del Tíbet significa Ruta del Cielo..

Cuando la ví por primera vez,  fué familiar y hermoso. Fué un reencuentro. Algo tan sagrado como volver a ver a alguien a quién has amado y ha muerto. Cálido. Tocar un milagro. Y al mismo tiempo, percibir ese impulso de vida latiendo en la piel que solo puede sentirse al abrazar a un recién nacido.

Luego ella nos miró con sus enormes ojos, y casi sonriendo bajo el viento- seguro- que solo puede nacer bajo sus pestañas, nos eligió al compas de sus 120lpm de bebé león.

Gracias, Calita.

Eres el ser más hermoso que he conocido. A pesar de mundos, por encima de la piel y muy lejos de las cosas que nos empeñamos en entender. Las únicas que existen.

Te queremos mucho

Lucha, pequeña, por favor

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_______________”El único viaje real es hacía uno mismo” Herman Hesse

La vida era esto, parece.

Llevo el cansancio acumulado de 32 años de lucha fronteriza, agarrando en este cuerpo el ser que sólo quiere esparcirse y que no alcanza, no llega, al final de la aduana corpórea y táctil que supone este recipiente en el que soy.

A punto siempre de dar el leve paso suave y cruzar la frontera para no volver.

Somos de carne y carne, que duele y es susceptible de ser mordida, besada, recorrida.

Llevo mi carne sobre mí sin dignidad ni oficio. Soy un deseo trashumante, en continúa busqueda y escarcha, sin recorrido, sometido incisivamente a un giro en espiral que se prolonga únicamente por la inercia de los cuerpos móviles o inmóviles.

Y ahora, desde la nueva perspectiva del soliloquio, de la vida de asceta, del preludio, oteo un futuro que no veo, que no puedo tocar, que no puede inhalarse ni inyectarse, que es imposible mezclar con piel.

Y ahora desde la soledad que conocía, pero a la que nuncá saqué a bailar ni a emborracharse, desde la consciencia voraz de que sí, de que esto es al fin, la vida, me dispongo para el viaje único e inevitable. El viaje que no termina

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estamos tan preparados

(afilas dientes y palabras

que no sé que no sé que no sé

dónde escondías)

y tenemos

todas las ganas de perder

todos y lodos

las tretas del ansia

las fauces

bailando pisándonos la boca y las premisas

sin precauciones ni menos ni a horcajadas

pedirnos

nunca y no la tregua

buscarnos

por si sobrevivimos

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Semilla en la tierra

abril 20, 2008

Para K, a deshora, para siempre, por tu lucha. Porque allí dónde estés, dónde nos esperas, estoy segura de que seguirás en tu trinchera, tan fuerte como siempre, tirando piedras contra la última frontera.

Porque nunca hay olvido. Por todo lo que queda. Que siempre es todo y en todas las cosas.

Para P, por su lucha, por los días cargados de horas que quedan.

Para A, por los pasos, por la infancia despistada ya para siempre.

Por todo lo que me habeis dado. Semilla siempre, K..

“Duele, la vida como un puñal hay veces que duele
y nada tiene que ver con tu boca
que hecha para besar hay veces que muerde
que anuncia cordura y a veces se vuelve loca
Duele porque la piel no es materia inerte
Duele porque el querer es dolerse a veces.
Tiembla, la vida como con miedo
hay veces que tiembla
y nada tiene que ver con el aire
que mueve tu ropa en noches de luna escueta
que aprieta suelta y evoca y me enloquece
tiembla por los látidos que tu provocas
y también porque el querer es temblar a veces.

Y cada uno en su camino
va cantando espantando sus penas
Y cada cual en su destino
va llenando de soles sus venas.

Y yo aqui sigo en mi trinchera, corazón
tirando piedras, contra la última frontera
La que separa el mar del cielo
del color de tus maneras
la que me lleva a la guerra, a ser semilla en la tierra.

Y no me pidas tanto, corazón
que tengo poco aire en el pulmón
lo que tengo es un castillo en el cielo
si viene la guadaña a mi rincón
enjuágame la frente en tu sudor
y le das un beso a todos si me muero…

Rie, la vida como un volcán hay veces que ríe
y nada tiene que ver con el tiempo
Se ríe porque para ella somos tan leves
como el humo azul que del pudor se desprende
rie porque tu llanto se lo merece
y también porque el querer es reirse
a veces.
vive, la vida por compasión
hay veces que vive
y nada tiene que ver con la muerte
Y cuando llegue ese instante
dejame verte
que no hay mayor libertad
que tenerte enfrente
y que nadie sea absuelto
por no quererse
y vive porque el querer es vivir dos veces.

Y si todo es semilla no me dolerá la astilla
que sangran de mi costado
tus andares de chiquilla, y no me digas nada,
déjame a mi
en mi ventana con los pies del otro lado,
yo me fumo mis mañanas”

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Carlos Chaouen, Semilla en la tierra

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Gracias

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