El Mundo según Garp

agosto 1, 2010

..por la noche entraba a la habitación sólo para ver si sus pechos se movían rítmicamente, sólo para ver si respiraban..

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Fitzgerald

julio 31, 2010

El primer libro que leí de Fitzgerald es en forma y esencia, un recuerdo nítido y con cadencia. Fue Suave es la noche y yo leía despacio, intentando no romper el aire que se había creado a mi alrededor. Sobre mi cama, con la luz tenue de mi lámpara de mesa, repasaba las palabras de Nicole, su complejidad, mi asombro, su belleza.  Llegó a mí, en un verano caluroso de cuerpos desnudos casi inconscientes..suavemente..y se quedó conmigo sin precauciones.

Fitzgerald nació en una época fronteriza y siempre extraña, un final de siglo amenazante, que determinó en parte la sensación continua de desencanto  y pérdida de toda una generación.

Luego vino El Gran Gatsby, Hermosos y Malditos, A este lado del Paraiso, El Último Magnate..

Siempre una forma de encontrarte, de saborear la juventud que va a perderse, la desesperación, la tragedia  y la dorada América de los años veinte, mecida en un vaso ancho de wisky con hielo.

Me gusta viajar. Mucho. Siempre me fascinó viajar hacia esa mezcla precisa entre la juventud y el desencanto, la alegría deseperada, el jazz , la guerra, la enfermedad, la muerte.

En la Generación  Perdida, marcado por la Primera Guerra Mundial y los Felices Veinte, dibujó el universo americano, con su ocaso replandeciente y su ambiguedad prácticamente táctil.

Amó a Zelda Fitzgerald y a su enfermedad a pesar de todo y ella a cambió le regaló todos los papeles de esas mujeres, frágiles y atormentadas, dolorosamente bellas de todas sus novelas. Inevitablemente.

Gracias por todo

Alcoholizado, hermoso, brillante, en el precipicio, siempre, Fitzgerald.

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