la fotografía

mayo 30, 2008

Me veo así. Es un lugar dónde ya hemos estado. Descalzos. Es la arena y el sol de la tarde. El verano. En los sitios del mar que aprendí por tí.  Te esperaba en la arena, dorada de sol, mientras tú bailabas con el mar a solas durante el tiempo impreciso del recuerdo. Cuando el sol se dejaba querer por el mar hasta el final, tú solías nadar hacía la orilla, sonriendo, agotado, lleno de risa y ganas hasta mi cuerpo. Entonces yo soltaba el libro y te decía -por qué has tardado tanto- . Tu reías con tu sonrisa partida y me ponías de nuevo a respirar al mundo.

Eso era antes. Y ahora..Me veo así. En un lugar dónde ya hemos estado.Descalzos. Es la arena y el sol de la tarde. El verano. En los sitios del mar que aprendí por tí. Estoy de pie mirando al frente. Sigo la línea exacta que une el sitio dónde me encuentro con el horizonte, por dónde tú caminas. Tu espalda enfrentada al viento, la frente al sol. Yo intento abrir más los ojos,utilizo mis manos como visera. Me pongo de puntillas. Pero cada vez te alejas más y yo sólo puedo divisar tu espalada y  los pasos que has dejado en la arena. Tu espalda. Entonces por un instante , te vuelves hacía mí, me sonríes con tu sonrisa partida, me regalas el gesto que te viste y es tan tuyo y el instante se desvanece.

Esto es lo que veo cuando cierro los ojos. Una fotografía a contraluz, el sol a tu espalda, el cielo azul de lás cámaras reflex .Tú y la sonrisa partida que yo amo. Tú.

Esto es lo que veo cuando cierro los ojos. Todas las noches.

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a.mi.dulce.niña.de.mar

mayo 21, 2008

tengo el día tonto, o los años

o la herida

la tonta cicatriz,

la irresistible

déjame perdonarme las palabras

ajustarte el vestido,

reir los lunes

colocarte las pecas

alumbrarme

-no ser parte de ese ser tan torpe,

que se enreda la prisa y las ausencias

que te hiere por nada

o sin cualquiera-

porque

las olas se escapan si te dueles

y entonces

ninguna brisa está pasando nunca

l

los cuentos del agua

abril 22, 2008

(fragmento)

..me han abandonado una a una las hijas que tuvimos, una a una, tan suaves y sigilosas como la brisa nocturna; dejando tras de sí, esposos y niños de pecho en arrullos todavía calientes.

Todas y cada una de las veces que partieron las perdoné.

Por cada una de mis hijas de mar, echaba un tronco a la hoguera. Las cenizas engendrarán más tierra. No quiero darle más al mar. Ya tiene demasiado.

Por la primera de sus huidas yo supe de la segunda. Por cada una de sus huidas yo sabía de la próxima.

Una a una se fueron marchando frente a mis latidos. Por cada una de ellas entregada al mar yo enterraba una semilla en la tierra arada.

Así, fueron creciendo ante mí, cómo árboles duros, de corteza armada, de frutas dóciles, cada una de ellas.

Todas se marcharon. Como su madre de agua. Igual que a ella las perdoné una a una. Mis hijas de cabellos ensortijados y piel de sol. Mis niñas de mar.

Nada perderán mis manos ni las de otros. Sólo corazones. Porque no fueron mías. No fueron. Nada perderán.

Porque la única vida que las mece es el son de mar.

Porque todo vuelve al principio creador y padre.

Porque en cada uno de sus límites de piel se extiende un océano infinito que la tierra no toca.

Soy un hombre habitado.

Nunca volveré a estar despierto.

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Para tí, mi dulce criatura marina, mi niña de mar, por esta noche insomne tuya que te debo, y por lo que no se dice con palabras..

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