el preludio intermitente

octubre 20, 2008

mete otra vez la mano en esa víscera

y así, poco a poco exprime el limón y otros líquidos,

desenvuelve los cubiertos de los eventos lúdicos

no va a costarte demasiado la butaca en el palco

-igual que los primeros pasos de una fimosis,

que sólo duele en los recibidores ilustrados-

tenía algo entre los dientes

pero no sabe a ese marisco de la cena

sólo la constante evidencia en la tráquea,

sabes?

sólo existir

con la cabeza sumergida en la bañera del techo

acicalar desastres

vendarte los pechos

y las luces

sólo saber de mí

en los suburbios de algún sueño

acontecer una tarde cualquiera

autolesiva

sonreír inmóvil e impecable

tan obscena y desnuda

como la sed del mundo

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