el sueño pacífico

abril 5, 2010

no sé cómo titular los días

Madrugada

día 3

Abril

No tenía sueño, -o si- pero igual, remoloneaba en el despacho.. M.V me cuenta cosas increíbles y hermosas y pienso un instante en un sí, y vuelvo y me distraigo, tecleo algunos nombres ajenos, otros propios, me como una manzana, desajusto horarios en mi turno de REA y por fin, en el filo, otra vez, suena la alarma y R. corre al despacho, casi un grito susurrado :” mi paciente, se ha puesto muy mal, se ahoga” Corro, corremos, pero tarde. No respira. Y yo, escucho a su corazón, suavemente, rítmico, despedirse. Toco su mano, vigilo el monitor, muevo en un gesto mécanico el ambú. No es, no sirve.

A. me advierte. Cuatro REAS más y la UVI se lleva a Isabel, porque tiene sueño, y no sabe despertarse sola y el aire no entra en sus pulmones ni le peina las mejillas. No este aire, otro quizá, cuando vuelva del viaje que empieza esta noche. Intubación orotraqueal. Un sueño inducido más. Otro que parte.

Cierro la noche solo por encima, pongo la sábana. Aprieto su antebrazo mientra ella llora. Y otra vez.

El BOX en silencio. Una tregua fina, como la lluvia humeda, tras la tormenta. No importa. Empapa. Cala los huesos.

No sé cómo colocarme para encontrar el sueño sofocante.

No puedo dormir.

En todas las posturas, el corazón que late.

tú, yo, él..

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transversal

enero 8, 2010

Caleb mira sus manos.

Es el mayor de tres hermanos.

Siempre abre los botes en su casa. Le gusta el sonido que se produce al levantar la tapa. click. Es bueno en eso.

También es posible que sea bueno en otras cosas. Pero él aún no lo sabe.

Tiene 33 años.

Sabe su nombre.

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la vida II

abril 19, 2009

Born to push you around,
Better just stay down,

You put away,
He hit\’s the flesh,
You hit the ground,
Mouth so full of lies,
Tend to black your eyes,

Just keep them closed,
Keep praying just keep waiting,

Waiting for the one,
The day that never comes,
When you stand up and feel the warmth,
But the sunshine never comes,

No the sunshine never comes

Pushed you across that line,
Just stay down this time,

Hide in yourself,
Crawl in yourself,
You\’ll have your time,

God I\’ll make them pay,
Take you back one day,
I\’ll end this day,
I\’ll splatter color on this gray,

Waiting for the one,
The day that never comes,
When you stand up and feel the warmth,
But the sunshine never comes,

Love is a four letter word,
And never spoken here,
Love is a four letter word,
Here in this prison,

I suffer this no longer,
I\’ll put an end to,
This i swear, This i swear,

The sun will shine,
This i swear, This i swear,
This i swear

The day that never comes-Metallica

A veces la vida es eso. Una carretera. Un coche. 170 km por hora. Lluvia en el cristal. La mirada fija sobre el asfalto.

Me pinto los ojos frente al espejo. Aún más profundos, más sumergidos, más oscuros.
Quisiera poder mirar como Pris en Blade Runner. Sabiendo nada.  O todo.
Tatúo tus palabras en mi inconsciencia. Abro una puerta. No ésa. La de siempre. No sé despedirme.
Arranco. El motor suave. La mano en el pómulo un instante. Parezco muerta o hecha de frío.
No miro por el retrovisor. Cartel de direcciones y salidas de emergencia.
Busco el dolor mínusculo y exacto de mis incisivos contra mi labio inferior. Saboreo el hierro de la herida. Beso mi duda. No me escapo. Ni quiero.
A veces la vida es eso. Una carretera. Un coche. 170 km por hora. Lluvia en el cristal. La mirada fija sobre el asfalto.
A veces la vida es eso. Y basta
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la curva vulnerada o 33

abril 12, 2009

se levanta

se peina

le guarda las ausencias

le cuenta

casi todas las cosas que no puede decirle

se salta

las fiestas de guardar y algún semáforo

conoce

la piel que quiere piel

el mismo ángulo

la curva vulnerada

la paciencia

los inventarios de bocas por arder

las perezosas

ganas de no quedarse

los dos deberes duros

la extrasístole

Planea quedarse en 33

no sabe nada

de la última noticia desde Ítaca

tiene claras

las cinco

versiones de su nombre

bailaba

casi sin darse cuenta

el principio

abril 10, 2009

No puedo respirar todavía

pero voy a ponerme en pie

mi índice exacto sobre tu boca

no encuentro el manual de supervivencia

en estos ruidos

pero empiezo a tararear mi nombre

como las tablas de multiplicar

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Serenity

enero 22, 2009

..y los nuevos días son como un sol recién nacido.

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Schopenhauer, tú y yo

diciembre 23, 2008

No hay amores malditos / Hay podre leyes usos / Error espanto astucia / Impotencias normas mentira / angustia doma compra-venta / cobardia y calamidad / no hay amores malditos.

Félix Grande

El amor es la compensación de la muerte, su correlativo esencial.

Arthur Schopenhauer

Recuerdo ese día nítidamente porque tenía una luz distinta. Caminábamos despacio a través de la tierra a medio arar, con cuidado de no pisar nada, hasta que el terreno se fué haciendo un poco más abrupto y desapeció la tierra de labranza. Entonces caminamos con un poco mas de soltura y aunque yo iba casi jadeando, lo cierto es que fue un camino suave y agradecido. Me acuerdo de mí misma mirándome las botas llenas de barro, y mis piernas, siempre tan absurdamente delgadas mientras pretendía sin éxito seguir los pasos que me marcaba el portador de la cabeza llena de rizos rubios, que era mi único punto de referencia en aquel paisaje.

Así transcurrieron un par de horas y al final, llegamos a un lugar  abierto, levemente sobreelevado, donde decidimos quedarnos y respirar.  Como en un ritual, nos sentamos juntos, nos descalzamos, nos abrazamos,nos miramos un minuto en silencio y nos sonreimos, hasta que el silencio quedó roto por su risa única, su carcajada inconfundible. Esa risa que lo delataba siempre, que siempre lo acompañaba y que a mí, desde la niña que fuí -cuando lo conocí- hasta la mujer que soy- a tientas-, hoy sabe transmitirme la seguridad de estar cerca de casa, de tener un hogar.

Estábamos sentados bajo una encina anciana y su majestuosidad nos hizo sentirnos aún mas pequeños, allí, bajo su sombra. Entonces sin darnos cuenta, mientras él -quizá -me contaba su última excursión a la pedriza y yo- quizá- acariciaba alguno de sus rubios rizos escapistas ,comenzó a suceder uno de esos instantes en los que por fín comprendes algunas cosas que pueden reconciliarte con el mundo, porque son en definitiva una verdad que puede por ese instante tocarse con las manos y que se proclama valiente y victoriosa, pura luz entre la niebla habitual en la que solemos refugiarnos. A veces para siempre. A veces sin saber salir de alli en toda una vida. A veces sin quererlo.

Y llegó así, la verdad, a sentarse con nosotros, tranquila, vestida de calle, sin zapatos. Y llegó la verdad y los dos lo supimos y entonces al abrir los ojos, las cosas parecían distintas y lo eran, porque a veces ni siquiera sabemos lo verdaderas que son las cosas que no pueden tocarse.

Y era verdad: A veces no somos conscientes de la corta vida. Del tiempo que queda. Del escaso segundo que vuela. La vida es dura a veces. La vida es dura y duele. Y tiembla. Y nada tiene que ver con la muerte.

La vida a veces duele tanto que quieres correr. La vida da miedo. Pero la vida siempre te deja una salida.

A veces estamos tan paralizados por el miedo que empleamos toda nuestra energia para mantener los ojos bien cerrados.

Y entonces inventamos huidas, excusas, rutinas, inercias, paises, mentiras, vestidos, lugares, sabores, palabras, sentidos..

para no volver

A veces deseas tanto que el agujero de tu pecho siga dormido que eres incapaz de moverte.

Y evitas todo lo que tenga que ver con ese dolor, te alejas, abandonas ese camino.

Ese camino que  está esperando a ocurrir.

Lo único que de verdad te hará libre.

El descanso.

¿Por qué huimos sin parar de lo inevitable, de lo que cosimos un día a nuestro corazón, de lo único que nos hará libres?

Por qué nos empeñamos tanto en evitar algo, y no dejamos simplemente que ocurra, si tiene que ocurrir..

Creemos que somos los dueños de nuestra vida, y apenas sabemos respirar. Y, sí, somos los dueños quizá, pero somos tan torpes, y arrastramos tanto dolor, que a veces, la nítida verdad se nos escapa y ya no vemos nada más que el camino sin vuelta, a ningún sitio, a ese lugar que no te reconoce, a ese lugar dónde solo se sabe echar de menos.

Desde ese día en el que la verdad nos meció en sus brazos, no hemos vuelto a ir a caminar mi amigo y yo.

Pero los dos supimos algo que atesoramos, en el más dulce de nuestros lugares comunes. Intangible, como todas las cosas que se aman. Las únicas que importan.

A mi amigo Antonio, por su sabiduría. Por todas las cosas que me ha enseñado en estos 18 años. Y a tí, como siempre, inevitablemente..

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_______________”El único viaje real es hacía uno mismo” Herman Hesse

La vida era esto, parece.

Llevo el cansancio acumulado de 32 años de lucha fronteriza, agarrando en este cuerpo el ser que sólo quiere esparcirse y que no alcanza, no llega, al final de la aduana corpórea y táctil que supone este recipiente en el que soy.

A punto siempre de dar el leve paso suave y cruzar la frontera para no volver.

Somos de carne y carne, que duele y es susceptible de ser mordida, besada, recorrida.

Llevo mi carne sobre mí sin dignidad ni oficio. Soy un deseo trashumante, en continúa busqueda y escarcha, sin recorrido, sometido incisivamente a un giro en espiral que se prolonga únicamente por la inercia de los cuerpos móviles o inmóviles.

Y ahora, desde la nueva perspectiva del soliloquio, de la vida de asceta, del preludio, oteo un futuro que no veo, que no puedo tocar, que no puede inhalarse ni inyectarse, que es imposible mezclar con piel.

Y ahora desde la soledad que conocía, pero a la que nuncá saqué a bailar ni a emborracharse, desde la consciencia voraz de que sí, de que esto es al fin, la vida, me dispongo para el viaje único e inevitable. El viaje que no termina

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una verdad

mayo 27, 2008

Toda la noche he estado soñando contigo.Toda.Y ha sido toda y todo.Y es suave la noche y tiene el latido de todas las cosas que quise y aún quiero, no como el ser que soy, no como el cuerpo que me lleva,si no como el íntimo sentido de las cosas que existen pero que no se ven, no se tocan y que por eso y sólo, son lás más importantes. Porque respiran desde el abrazo eterno de la tierra. Desde la música  nómada que susurra el universo. Desde la dulce cura que da el tiempo, la cura que no es, la dulce herida. Porque se dejan descubrir, se vuelven descuidadas desde la mirada que cuida, la mirada  de todo lo que fuimos porque fuimos de otros, de los que ya no están, de los que amamos y que partieron, de forma imperceptible, o en la tormenta, pero siempre de puntillas, para no hacernos daño. Y que siempre serán lo que hemos sido y fuimos, lo que queremos ser, el beso sobre el miedo. Las ganas del abrazo al final del camino, que sólo se recorre cuando se corre solo, las fuerzas, las ganas de querer, las buenas lágrimas. Me despierto y te busco, y escondo la impaciencia de encontrarte, de deshacer heridas, de contarte una vez, como en los sueños, todas las gracias que te doy, lo que te echo de menos.Los pasos que no doy, y los de valiente. Lo grande que me va quedando el mundo sin tu abrazo.

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